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El conjuro de la
Queimada
Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasgos e diaños,
espíritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas,
feitizos das menciñeiras.
Podres cañotas furadas,
fogar dos vermes e
alimañas.
Lume das santas Compañas.
Mal de ollo, negros meigallos,
cheiro dos mortos, tronos e
raios.
Ouveo do can, pregón da morte;
fuciño do sátiro e pé do coello.
Pecadora lingua da muller
casada cun home vello.
Averno de Satán e Belcebú,
lume dos cadavres ardentes,
corpos mutilados dos indecentes,
peidos dos infernales cus,
muxido da mar embravecida.
Barriga inútil da muller solteira,
falar dos gatos que andan á xaneira,
guedella porca da cabra mal parida.
Con este fol, levantarei as
chamas deste lume
que asemella
ó do inferno
e fuxirán
as meigas a cabalo das súas
escobas,
índose bañar na praia
das areas gordas.
¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan as que non poden deixar
de queimarse no augoardente
quedando así purificadas.
E cando esta brebaxe baixe polas nosas gorxas,
quedaremos libres dos males da nosa
alma e de todo embruxamento.
Forzas do Ar, Terra, Mar e Lume,
a vós fago esta chamada:
Si é verdade que tedes máis poder que a humana xente,
eiquí e agora, facede que os espiritos dos
amigos que están fora,
participen con nós desta
queimada.
Ingredientes:
Aguardiente de caña, azúcar blanco fino, cortezas de limón y algunos granos de
café.
Preparación:
Primero y antes de nada, cortáis
unas mondaduras de limón. Más adelante os explico por qué.
Después escribís en un papel el conjuro de A Queimada. También os explico luego
por qué
Buscáis una playa que este desierta, y a ser
preferible, hacéis la preparación media hora antes de la pleamar. También
quedaría muy bien que hubiera luna nueva o luna llena. No tiene nada que ver
con la queimada, pero le da un ambiente tremendo a la cosa. Si tenéis pensado
hacer orgía aseguraros de que hay los miembros adecuados para el evento, y que
todo el mundo sabe lo que va a pasar.
Echar a suertes quien va a ser el que va a quedar más sobrio de todos. Eso no
quiere decir que no se va a emborrachar. Sólo quiere decir que no se va a
emborrachar tanto.
En un recipiente de barro cocido de ponéis el aguardiente. Cada par de
centilitros, hay que meterle un trago, porque el asunto es que vaya más por
dentro que por fuera...
Después, el que se tambalee menos del grupo tiene que verter el azúcar, en la
proporción de 120 gramos por cada litro de líquido. El asunto es que entre la
glucosa del alcohol, y la del azúcar, pues uno no le importan un carajo las brujas, ni los trasnos,
ni la Santa Compaña ni la madre que la trajo al mundo!!!!
Se añaden mondaduras de limón y los granos de café. Veis?
Con la borrachera que tenéis todos a estas alturas, a que os alegráis de que os
haya hecho cortar el limón cuando aún tenias buen pulso, eh?
Se remueve y se le planta fuego, con un cazo en el que previamente habremos
colocado un poco de azúcar con aguardiente. En medio de esta agitación, sacáis
la chuleta que os hice escribir en el segundo punto, al principio, para que
pudierais recitar el conjuro. No os preocupéis por si veis doble. Se corrige
enseguida, dentro de un par de horas, cuando os metáis al agua desnudos. Muy
despacio, se acerca al recipiente hasta que el fuego pase de uno a otro. Aquí
tenéis que estar recitando ya el conjuro. Esto lo debiera de hacer aquel a
quien le tocó hacer de sobrio designado, sino hay peligro de incendio, y los de
ICONA ya están hartos de Queimadas domingueras...
Se remueve hasta que el azúcar se consuma.
Esta es la parte más técnica así que prestad atención. En el mismo cazo se echa
un poco de azúcar, esta vez seco, y colocándolo sobre la queimada se mueve
hasta convertirlo en almíbar, que se vierte sobre las llamas y, removiéndolo,
esperamos a que las llamas tengan un color azulado.